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El programa MARIS celebra una jornada de encuentro y cierre centrada en el autocuidado

El 14 de enero de 2026 celebramos en el Ateneo «La Maliciosa» la jornada de presentación y cierre del programa MARIS, un encuentro pensado para compartir el trabajo desarrollado a lo largo del programa y poner en común aprendizajes, experiencias y reflexiones en torno al autocuidado y la salud comunitaria con mujeres migrantes.

La jornada fue un espacio de encuentro colectivo, construido desde la proximidad y la participación, que nos permitió detenernos y revisar de forma conjunta los procesos vividos. Desde el inicio, quisimos situar el foco en una idea clave que ha atravesado todo el programa: el autocuidado no es solo una práctica individual, sino un proceso que se construye en relación con otras personas, con los contextos de vida y con las redes comunitarias.

Compartir experiencias, reconocer saberes

A lo largo de la jornada abrimos distintos espacios de diálogo y participación en los que las mujeres participantes pudieron compartir cómo viven el cuidado en su día a día, qué dificultades encuentran y qué estrategias han ido desarrollando a lo largo del programa.

Hablamos de bienestar emocional, de salud física, de conciliación y de las cargas cotidianas, pero también de apoyo mutuo, de escucha y de la importancia de contar con espacios donde poder expresarse con confianza. En estos intercambios aparecieron experiencias diversas, pero también preocupaciones comunes, que nos ayudaron a seguir comprendiendo el autocuidado como una práctica situada y colectiva.

Como señalaba una de las participantes durante la jornada, «hablar aquí de autocuidado es distinto, porque no es solo pensar en una misma, sino en cómo nos cuidamos entre todas». Este tipo de aportaciones reflejan uno de los pilares del programa MARIS: reconocer y poner en valor los saberes que ya existen en los propios grupos y comunidades.

Pensar el autocuidado desde una mirada integral

Uno de los ejes centrales de la jornada fue reflexionar juntas sobre el autocuidado desde una perspectiva integral. A lo largo del programa, y también durante este encuentro, hemos trabajado la idea de que el cuidado no puede reducirse a acciones puntuales o individuales, sino que está profundamente vinculado a las condiciones de vida, al acceso a recursos y a las relaciones sociales.

Durante la jornada compartimos cómo el autocuidado incorpora dimensiones físicas, emocionales y sociales, y cómo estas dimensiones se entrelazan en la vida cotidiana. En este sentido, se puso de relieve que hablar de autocuidado implica también hablar de derechos, de tiempo, de apoyos y de las posibilidades reales que tiene cada persona para cuidarse en su contexto.

Este enfoque nos permitió cuestionar discursos que responsabilizan únicamente a las personas de su bienestar y reforzar una mirada que sitúa el cuidado como una responsabilidad compartida, en la que la comunidad desempeña un papel fundamental.

Presentación de la Guía de Buenas Prácticas en Autocuidados

Durante la jornada presentamos la Guía de Buenas Prácticas en Autocuidados del programa MARIS, un documento que recoge aprendizajes, experiencias y recomendaciones surgidas directamente del trabajo desarrollado con las mujeres participantes.

La guía nace como un recurso práctico y accesible, pensado tanto para las propias participantes como para profesionales, entidades y colectivos que trabajan en promoción de la salud, igualdad e intervención comunitaria. No se trata de un manual cerrado, sino de una herramienta construida de manera colectiva, que integra voces diversas y propone orientaciones desde una perspectiva de género, intercultural y participativa.

En la presentación subrayamos que la guía es el resultado de un proceso compartido. Como se expresó durante la jornada, «este documento recoge lo que hemos ido aprendiendo juntas, a partir de las experiencias reales de las mujeres que han participado en el programa».

También puedes descargar aquí el informe completo que presentamos en la jornada. 

Mujeres migrantes como agentes de salud

A lo largo de la jornada pusimos en valor el papel de las mujeres migrantes como agentes activas de salud en sus comunidades. Durante el programa MARIS, las participantes han compartido conocimientos, prácticas y estrategias de cuidado que muestran cómo la salud se construye en lo cotidiano y en relación con otras personas.

Este enfoque ha sido central en el desarrollo del programa y se reflejó claramente en la jornada. Tal como señaló una de las participantes, «no venimos solo a recibir información, también compartimos lo que sabemos y lo que hacemos en nuestras familias y barrios».

Reconocer este papel activo es clave para trabajar la promoción de la salud desde una perspectiva no asistencialista, basada en la participación, el reconocimiento y el fortalecimiento de capacidades.

Un espacio para cerrar y seguir caminando

La jornada del 14 de enero fue también un momento para reforzar vínculos entre las mujeres participantes y las personas implicadas en el programa. Estos espacios de encuentro nos permiten consolidar relaciones, compartir lo vivido y seguir construyendo procesos comunitarios a largo plazo.

Más allá de cerrar una etapa, este encuentro nos ha servido para seguir abriendo preguntas y líneas de trabajo en torno al autocuidado y la salud comunitaria. Un espacio para reconocer lo recorrido y para continuar avanzando desde una perspectiva colectiva, situada y compartida.


Vídeo completo de la jornada