Repensar el envejecimiento: género, salud y desigualdades en la longevidad
Participamos en un nuevo episodio del podcast Salud con Perspectiva, en el que abordamos los retos actuales del envejecimiento junto a la experta internacional Vânia de la Fuente-Nuñez.
Durante la conversación analizamos cómo el aumento de la esperanza de vida plantea hoy un desafío clave: garantizar que esos años se vivan con salud y sin desigualdades, especialmente desde una perspectiva de género.
Vivir más no siempre implica vivir mejor
España se sitúa entre los países con mayor esperanza de vida, en gran parte gracias a factores como el acceso a la sanidad, la alimentación o las redes sociales. Sin embargo, mantener estos avances requiere un enfoque más amplio del envejecimiento.
El envejecimiento saludable no depende únicamente del sistema sanitario, sino de una combinación de factores sociales, culturales y económicos que influyen en la calidad de vida.
La brecha de género en la salud
Uno de los ejes de la conversación es la diferencia en cómo envejecen mujeres y hombres.
Aunque las mujeres viven más años, lo hacen con una peor salud percibida y mayor carga de discapacidad. Esta situación está relacionada con factores como las desigualdades en la atención sanitaria, la menor autonomía económica o el impacto de los cuidados no remunerados a lo largo de la vida.
También se destaca el papel de las redes comunitarias y los hábitos preventivos como elementos que influyen en la salud a largo plazo.
Educación para la salud y edadismo
El envejecimiento debe entenderse como una etapa del ciclo vital, no como una enfermedad. En este sentido, la Educación para la Salud facilita herramientas para la toma de decisiones informadas a lo largo de la vida.
Además, se aborda la necesidad de combatir el edadismo, es decir, las formas de discriminación basadas en la edad. Persisten visiones que asocian la vejez exclusivamente con dependencia o fragilidad, así como una presión social —especialmente sobre las mujeres— por evitar o retrasar el envejecimiento.
Frente a este enfoque, se plantea la importancia de cambiar la mirada: estar bien no implica parecer joven, sino vivir esta etapa en condiciones de bienestar y autonomía.
Mirar al futuro
La conversación también introduce elementos que influirán en el envejecimiento en las próximas décadas, como el impacto de las tecnologías digitales en la salud mental o la necesidad de integrar factores sociales y emocionales en las políticas de salud.
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