RECURSOS

Perspectiva de género para ayudar a los hombres

Actualizado el 29/03/24 a las 01:13

Juan Conde Mateos

Licenciado en Historia y profesor de secundaria. Docente del Programa FEDRA.

Para quienes trabajamos con personas consumidoras de drogas la perspectiva de género es una herramienta muy valiosa. Abordar el análisis del fenómeno en términos globales y plantear intervenciones individuales tomando en consideración central la construcción social de género supone a día de hoy un avance clave para avanzar en la consecución de unas vidas con mejores condiciones de salud.

La construcción social del género es el elemento central del sistema binario por el cual los hombres y las mujeres tenemos una socialización diferenciada. Esto es lo mismo que decir que aprendemos dos maneras segregadas y excluyentes de estar en el mundo, relacionarnos entre las personas, con el medio natural, proyectar modelos vitales y asumir derechos, riesgos, mandatos y roles distintos. No quiere decir que todos los hombres seamos iguales ni que todas mujeres lo sean, ni que haya posibilidad de reconducir y desmontar este molde asignado. El género no implica una predestinación pero sin duda marca una tendencia y su observación, cuestionamiento, redefinición y superación en la medida de los posible, implica una amplitud de miras y de oportunidades para nuestras sociedades.

Consumo de sustancias por género

Dicho esto, la realidad que afrontamos respecto al consumo de sustancias arroja un resultado demoledor: en todas las franjas de edad, en todos los grupos sociales, en todas las sustancias, el consumo que hacemos los hombres es mayor que el que hacen las mujeres. Tanto en las sustancias nocivas históricas, como el alcohol y el cannabis, como en las nuevas como el cigarrillo electrónico o el letal fentanilo, el consumo en hombre siempre se encuentra por encima del de las mujeres.

Entre los factores fundamentales encontramos en los primeros términos una mayor desconsideración hacia el cuidado de la salud en los hombres, así como la asunción de prácticas de mayor riesgo y la percepción de autorregulación, digamos un “yo sé, yo puedo, yo quiero, yo elijo” en relación con el consumo. Sumado, y esto es muy importante para el trabajo con estas personas, a una mayor dificultad para pedir ayuda o reconocerse superado y tener un problema personal, un desequilibrio emocional o un malestar constante entre las manos.

Y esto no es todo: también observamos que los hombres tienen prevalencia en adicciones comportamentales, tales como los videojuegos en población joven o el juego de apuestas online o presencial en todos los rangos de edad. Para el consumo de pornografía las diferencias son aún mayores. La habitual creencia de que las mujeres tienen un comportamiento adictivo hacia las compras se confirma en las estadísticas, aunque no está explorada si la cantidad de dinero invertido en esta actividad es mayor en un sexo que en otro.

Sólo hay un grupo de sustancias, los hipnosedantes, en que las mujeres tienen la delantera. Esto en perspectiva de género puede explicarse porque las mujeres expresan el malestar a través de los cauces sanitarios comunes donde reciben estas sustancias de manera controlada por parte del personal sanitario y bajo la dirección de éste. La sustancia llega a los domicilios legalmente pero de su consumo puede no dar cuenta solo la persona recetada sino que puede servir para surtir al núcleo familiar de hombres y mujeres de esta sustancia y perdemos aquí el trazado final del consumo.

Con esto, los recursos están completos con un porcentaje muy desigual de hombres y mujeres y su intervención no puede ser la misma si queremos que se trabaje con éxito, considerando que el 87% de las personas admitidas a tratamiento en los diferentes recursos son, somos, hombres.

Las transformaciones sociales que operó el siglo XX y que está operando el siglo XXI transforman nuestro mundo no han equiparado la desigualdad entre hombres y mujeres. No todavía y no lo harán sin un abordaje diferenciado de las desigualdades estructurales y las segregadas que nos atraviesan. Está en nuestra mano continuar profundizando en las persistentes brechas de género en los asuntos relativos a la salud y en el cuidado de las personas que consumen drogas. La perspectiva de género ha venido desde el feminismo para cambiar por completo y con determinación las intervenciones sanitarias.

Juan Conde Mateos es Licenciado en Historia y Profesor de Educación Secundaria. Trabajó en Proyecto Hombre y en la Consejería de Sanidad (La Rioja) en el desarrollo de programas de prevención de consumo de sustancias con perspectiva de género. Además, es docente estable del curso “Masculinidad hegemónica, drogodependencias y adicciones”, dentro del programa Fedra de la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS), y ha colaborado en la Campaña Hombres por la Igualdad del mismo programa. También participa como docente en el programa Programa de Agentes Jóvenes en Educación para la Salud (PAJEPS) de FUNDADEPS.

Fuentes

  • Portal del Plan Nacional sobre Drogas. La Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España, EDADES 2022
  • Informe sobre adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos 2023: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2023_Informe_Adicciones_Comportamentales_resumen_ejecutivo_es.pdf
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