ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Confinamiento y salud mental

Actualizado el 29/04/20 a las 10:53

Silvia San Frutos Medrano

Son días complejos para todos nosotros. El pasado 14 de marzo se declaró el estado de alarma en todo el país debido a la expansión del virus COVID-19.

La Comunidad de Madrid ha sido desde el principio el epicentro de la pandemia en España, claramente uno de los focos de contagio comunitario del virus. Como consecuencia a este estado de alarma, se han adoptado una serie de medidas restrictivas respecto al tráfico de personas en las calles con el fin de evitar así las aglomeraciones y de frenar la propagación de este virus, de manera que todos los ciudadanos deben permanecer en casa y no salir a excepción de casos muy concretos.

Se trata de una situación compleja y sin precedentes, que nos afecta a todos. Estamos viendo alterado nuestro estilo de vida, nuestras rutinas y hábitos. Desde un punto de vista social, hemos visto reducidos nuestros círculos más directos, nuestras amistades y trabajos pasan a un plano virtual, muy lejano al contacto físico y directo al que estamos acostumbrados.

Pero ¿cómo se traduce a nivel psicológico toda esta situación que estamos viviendo? ¿Cómo afecta a nuestra salud mental? Es importante hacerse estas preguntas ya que tendemos a dejar de lado estos aspectos. Oímos constantemente datos acerca de las consecuencias físicas que puede tener el estar encerrados en casa, cómo va a afectar a nuestra economía la situación que estamos viviendo…pero pocas personas se preguntan qué consecuencias psicológicas puede tener el no salir de casa durante un largo periodo de tiempo. Sin duda, la salud mental es la gran olvidada de estas situaciones.

En este contexto es normal que afloren una serie de emociones y sentimientos relativamente difíciles de categorizar o identificar para la mayoría de la población. Pero en concreto, hay que tener en cuenta un sector de la población que es especialmente vulnerable, personas que padecen problemas de salud mental como ansiedad, depresión e incluso patologías más graves como la esquizofrenia; ya que pueden ver su calidad de vida afectada en gran medida si se les prohíbe salir de casa.

Según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud (ENSE) realizada en el año 2017, en España más de una de cada diez personas de 15 o más años refirió haber sido diagnosticada con algún problema de salud mental, lo que supone un 10.8% de la población. Por su parte, un 3.8% de la población refiere una limitación para las actividades de la vida cotidiana debida a un problema de salud mental.

Datos procedentes de la ENSE, también nos informan de que en la Comunidad de Madrid, encontramos que la prevalencia de ansiedad, depresión y/o el padecimiento de alguna enfermedad mental asciende a un total del 8.20% de la población de entre 15 o más años.

En el caso de los trastornos de ansiedad –una de las patologías mentales más comunes- los datos aportados por la ENSE nos informan de que en la Comunidad de Madrid un 4.03% de la población ha sido diagnosticada con esta enfermedad.

El día a día de las personas que lo padecen puede verse afectado de manera que experimentan una preocupación constante ante sucesos cotidianos o la mayoría de veces sin una causa aparente.

A nivel fisiológico, su cuerpo y su mente entran en un estado de alarma o sobreactivación ante situaciones que no tendrían por qué suscitar esa respuesta. Como consecuencia, tenemos personas que sufren un malestar psicológico importante ya que se preocupan excesivamente y,de manera frecuente, esta preocupación es muy difícil de controlar. Este estado produce un agotamiento tanto físico como psicológico ya que el gasto de recursos cognitivoses enorme.

La necesidad de tener todo bajo control, de anticipar de manera patológica las consecuencias de los actos, la dificultad de sobrellevar la inquietud o situaciones inciertas son otras de las consecuencias que provoca esta patología e interfieren significativamente en la vida de las personas. A nivel físico aparece tensión muscular, fatiga y, a menudo, grandes dificultades para conciliar el sueño.

Al igual que para las que sufren otros trastornos psicológicos, para estas personas, la situación actual que estamos viviendo no hace más que acentuar su sintomatología y fomentar un deterioro de su calidad de vida. El alarmismo generalizado y la incertidumbre que podemos observar a nivel social componen una serie de elementos aversivos que favorecen una situación de aprensión ansiosa y al que se suman variables como el hecho de tener que permanecer en casa.

Para las personas diagnosticadas con alguna patología previa de salud mental, esta situación es especialmente difícil por lo que necesitan hacer un esfuerzo adicional por cuidar su salud mental y emocional. Como sociedad, sería conveniente que se viese reforzada la atención comunitaria, prestar atención y mantener el contacto empático con ellos fomentando el cuidado de aquellas personas que estén sobrellevando una situación de aislamiento con un trastorno mental.

Asimismo, recordar que a pesar de todo existen recursos que les pueden ser de ayuda como la Fundación Psicología sin Fronteras (integrada en el Colegio Oficial de Psicólogos) que ofrece un gabinete especializado a coste reducido o gratuito en función de la situación económica del paciente, terapias psicológicas online, teléfonos de ayuda y páginas web como la del COP, dónde podemos encontrar orientaciones para afrontar la cuarentena de las que todos podemos sacar provecho.

Desde mi perspectiva como futura psicóloga, considero importante establecer rutinas durante el tiempo que uno permanezca en casa, no aislarse de amigos y familiares y mantener el contacto; intentar no estar pendiente de manera constante a la gran cantidad de información que nos llega tanto por la televisión o las redes sociales. Igualmente, aprovechar para disfrutar de momentos que casi nunca podemos vivir debido al ritmo de vida que solemos llevar. Asimismo, es conveniente cuidar nuestro estado de ánimo: prestar atención a nuestros pensamientos y emociones desde un punto de vista constructivo, pidiendo ayuda si se necesita.

En conclusión, actuemos con las personas desde la compresión y empatía, para que entre todos logremos llevar esta situación de la mejor manera posible.